Para pensar una colaboración, primero necesito comprender el problema y el resultado que buscás.
Definir la necesidad
Contame qué querés resolver, para quién y cómo se trabaja hoy. Si ya existe una solución, me ayuda conocer qué parte funciona y dónde aparecen las dificultades. Un objetivo concreto permite evaluar mejor el alcance.
Acordar una primera etapa
Prefiero empezar por una tarea delimitada, con un resultado que se pueda revisar. Antes de avanzar, hace falta conversar sobre responsabilidades, tiempos, recursos y criterios de aceptación. Las condiciones de cualquier colaboración se acuerdan de forma expresa.
Información para el primer mensaje
Podés incluir una descripción breve del proyecto, su estado actual, tus prioridades y el plazo que tenés en mente. Si existe información confidencial, empezá con un resumen general; no hace falta compartirla en el formulario inicial.
